Sindicar

La adaptación del Colegio al Instituto

Todos tenemos la impresión, incluso la certeza de que el paso que están dando nuestros hijos/as desde la Educción Primaria hacia la Secundaria y el cambio del colegio al instituto será uno de los más importantes es influyentes en su formación como futuros jóvenes e incluso como adultos. Pues bien, en nuestro municipio como supongo que en el resto de los municipios, esta impresión queda corroborada por los datos: el porcentaje de fracaso escolar en el último curso de Primaria es del 10% mientras que en el primer curso de la Secundaria este porcentaje se duplica y pasa a ser el 20%.

Sin pretender hacer un análisis en profundidad del porqué se da esta situación y apelando solo a mi experiencia como profesor, me gustaría hacer referencia a una serie de consejos que, todos coincidiréis conmigo son incluso obviedades , pero que muchas veces por motivos muy diversos no llevamos a cabo o no las tenemos en cuenta a la hora de afrontar este periodo de cambio en nuestros hijos/as. Si me gustaría dejar claro que me refiero a alumnos/as en situaciones físicas, psíquicas, sociales, económicas, culturales, etc que podamos calificar de “normales” dentro del entorno en el que vivimos y que los casos específicos de cualquier tipo de limitación deberían tratarse de forma individual con mayor profundidad y por los profesionales adecuados.

Pero, cómo de grande y profundo es este cambio. Desde un punto de vista material y cuantitativo, no emocional ni cualitativo pensemos en que deberán habituarse a situaciones totalmente nuevas, pasarán de tener 4 ó 5 maestros que les atienden a 8 ó 9, igualmente sucede con el número de asignaturas, de ser los mayores en su Centro de Primaria pasarán a ser los menores en el Instituto, de estar cinco horas en el Colegio a 6 en el Instituto, de no mantener, prácticamente, relación alguna con el personal no decente o mantener una casi diaria… Todo esto se trasvasará forzosamente al resto del día que no esté en el Instituto y que le obligará a organizarlo de una forma distinta a la que lo venía haciendo hasta ahora teniendo en cuenta que será el alumno/a quien se encargue, cada vez con más independencia, de esta organización horaria para poder afrontar con éxito el mayor nivel de los contenidos que a partir de ahora se le van a pedir.

Ante todo esto, qué podemos hacer los padres y madres. Básicamente podemos actuar en dos aspectos, en la relación con el Instituto y en la relación con nuestros hijos/as.

En cuanto a la relación con el Instituto hay que resaltar la figura del profesor/a tutor/a de nuestro hijo/a. Debemos mantener con el/ella una información lo más fluida posible que vaya en ambos sentidos, de nosotros hacia el/ella y viceversa. Acudiremos a cuantas llamadas nos haga, ya sean a título individual como colectivo. Le facilitaremos todos los datos que creamos de su interés sobre nuestros hijos/as además de los que nos pida él/ella: le gustan mucho o poco los estudios, le ayudamos o le podemos ayudar con sus tareas, dispone o no de herramientas suficientes en casa para la realización de esas tareas o para el estudio. Al tutor/a le pediremos información sobre el comportamiento habitual de nuestro hijo/a en el aula, cómo es su relaciona con sus compañeros, si se relaciones con todos ellos o si se siente excluido o es el/ella quien excluye a alguien, cómo es su relación con el resto de profesores/as que forman su equipo educativo, se le ve contento y animado en clase o por el contrario se siente triste y agobiado en las clases, cuáles son las asignaturas con las que tiene más dificultad para entender..
En definitiva, el tutor/a es nuestra conexión con el Instituto y no deberíamos dudar en acudir a él/ella cuantas veces lo creamos conveniente porque es él/ella quien tiene conocimiento e información exhaustivos sobre la situación en el Instituto de nuestro hijo/a.

Otro órgano importante dentro del Instituto que nos prestará un gran servicio respecto a las posibles necesidades educativas que puedan tener nuestros hijos/as es el Departamento de Orientación, sobre todo en los casos de dificultades educativas. Ellos nos advertirán de los problemas que puedan presentar nuestros hijos/as que no hayamos detectado desde casa, nos darán, llegado el momento, un consejo orientador sobre el itinerario que debería seguir nuestro hijo/a así como las medidas que se deberían tomar para atajar los problemas educativos que presenten nuestros hijos/as, si precisa algún refuerzo educativo o si desde el hogar deberíamos llevar a cabo determinadas actuaciones, etc.

Pasando a la relación que creo que deberíamos mantener con nuestros hijos/as en lo que se refiere a la educación en este periodo de tanto cambio para ellos, tampoco seré muy original en mis planteamientos y consejos. Considero imprescindible que nuestros hijos/as adquieran, si no la han hecho ya, un hábito de estudio y trabajo suficiente que nos garantizará con mucha probabilidad el éxito al finalizar el curso. Resulta muy habitual lo que podríamos resumir con la siguiente frase: “ Mi hijo/a no necesita estudiar nada más que cinco minutos y ya se lo sabe todo”; y puede ser que muchos alumnos/as sean capaces de llevar un seguimiento de las clases y de sus tareas que les ponen con muy poco tiempo o esfuerzo. Ahora bien, no debemos perder de vista el hecho de que los conocimientos y destrezas que se les va exigir serán cada vez de más alto nivel y llegará el momento en el que la constancia en el trabajo será imprescindible para poder superarlos. Por eso, aunque sea repitiendo las tareas enfocándolas desde otro punto de vista, planteando problemas similares, reforzando lo que ya se ha estudiado o,si fuera posible, abriendo otras actividades relacionadas con lo que se esté tratando en el aula, es preferible esto a no hacer nada un día tras otro con el argumento de “ya me lo sé” o “ya lo domino”.

Cada vez serán más numerosas las tareas que les manden hacer para las que el uso de Internet será imprescindible. Recuérdale que no se trata de buscar en Wikipedia lo que nos viene al respecto y copiarlo o de buscar en otras páginas web y limitarse solo a “cortar y pegar”. Oblígale a que redacte las respuestas y que, si hace falta, sí se incluyan imágenes o gráficos que aparezcan en esas páginas.

A muchos padres les empieza a resultar cada vez más difícil seguir el contenido de las distintas asignaturas, pero eso no quita de que les preguntemos por la materia que están dando, que les preguntemos por las asignaturas que más les cuesta seguir o por las que más les gustan. En definitiva, que vean el interés que mostramos por su educación y la importancia que en nuestro hogar se le da.

Estoy seguro de que son muchos los aspectos de la Educación de nuestros hijos en este periodo que me dejo atrás y de que habrá situaciones muy cambiantes a lo largo del curso y de los venideros que no he tocado, pero si me gustaría concluir este escrito apelando a la responsabilidad compartida que tenemos los padres y madres junto con el Instituto sobre la educación de nuestros hijos/as. Somos los padres y madres los que debemos ser exigentes con el Instituto, con los profesores/as que atienden a nuestros hijos/as, con el Equipo Directivo del Centro, con las instituciones educativas, etc. Pero también somos los que sentimos, conocemos, amamos y padecemos a nuestros hijos y los que deberemos cumplir con nuestras obligaciones hacia ellos como padres y, sin duda, la Educación es algo tan importante o lo más importante si se quiere, y nunca deberíamos eludir esta responsabilidad

José Carmona