Sindicar

El hombre más longevo de Los Silillos

Manuel Bernete García
Vecino de Los Silillos

Manuel es vecino de Los Silillos y el pasado día 15 de octubre, cumplió los 90 años de edad. Ha trabajado siempre en el campo y ha tenido 5 hijos, aunque una hija murió pequeña.

En el cortijo del Bramadero, trabajó durante más de 16 años. En este cortijo además conoció a su mujer la cual era originaria de Posadas y trabajaba allí con su familia. Precisamente durante sus años de trabajo en este cortijo fue cuando “la pretendió” y al final “lo arreglaron” hasta casarse con ella. Más tarde, trabajó en el cortijo de los “Selmos Bajos”, donde estuvo 20 años hasta que se jubiló.

Aunque la mayor parte del tiempo trabajaban en el cortijo, él y su mujer también aprovechaban las temporadas de la aceituna para ganar un dinerillo extra. En el campo ha desarrollado todos los trabajos que buenamente ha podido, de hecho llegó incluso a ser tractorista, según reconoce sin carnet.

En las Islas Canarias tiene dos hermanos, dos hijos Manuel y Antonio, y algunas nietas, ya que se fueron en una época de emigración, por el efecto llamada ya que en el archipiélago había más perspectivas de trabajo que aquí. Otro de sus hijos, está en Fuente Palmera, se trata de José Bernete Díaz y finalmente también tiene una hija, que es junto con su marido, la que cuida del matrimonio. Ésta se llama Francisca Bernete Díaz.

Fue a la escuela de los 7 a los 9 años, y gracias a ello sabe escribir perfectamente sin faltas de ortografía y señala muy emocionado como aún se sabe la tabla de multiplicar. Aunque era el mayor de 9 hermanos y su padre lo tuvo que quitar de la escuela para ponerse a trabajar y poder sacar su familia adelante, lo que él lamenta porque reconoce que le gustaba estudiar.

Su vida de jubilado, la pasó leyendo mientras se lo permitió su vista, mientras ahora pasea por la mañana para combatir su artrosis, y después pasa los ratos viendo la televisión.

Manuel reconoce que está muy bien cuidado y que su hija y su yerno se desviven por ellos. Además, nos reconoce que físicamente el cuerpo ya no le responde como a él le gustaría, aunque su mente está totalmente lucida.

Recuerda su juventud trabajando como "un esclavo". Dice que no se ha divertido nunca, sólo recuerda como amenos los ratos que iba con su mujer al cine y a pasear en Fuente Palmera. Por la dispersión de su familia ha viajado a Barcelona, a las Islas Canarias, hizo la mili durante más de dos años en Marruecos, fue en Barco de Tanger a Mallorca, etc.

En la guerra él tenía 13 años y reconoce que vio de todo: bombardeos, cañones… , y para remate se fue a un pueblo de Ciudad Real, llamado Corral de Calatrava, donde vivía una hermana de su padre. Allí estuvo casi tres años, refugiándose del peligro de la guerra hasta que está terminó. Durante su estancia en este pueblo manchego reconoce haber estado muy bien, aunque también debió trabajar en labores agrícolas como la segar, vendimiar, recoger aceitunas, además de trabajar en una fábrica de aceite, etc.

Nos despedimos de Manuel, al que le deseamos mucha salud y fuerza para afrontar los años que le queden de vida, a un hombre que ha luchado mucho para sacar a su familia adelante y al que la vida le ha tratado muy duro.