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TONI Y SUPASIÓN POR LOS AVIONES


Dentro de los hobbies que tiene, su preferido es el aeromodelismo. Desde muy pequeño le han gustado los aviones y se quedaba embelesado mirándolos cuando fumigaban los campos. En el año 98, cuando él tenía 15 años, su hermano se encaprichó con un avión bimotor que le faltaba la emisora. Aquel lo abandonó en la cochera de su casa, y él lo recuperó y lo puso en marcha.
Es autodidacta. Nadie le ha enseñado, aprende practicando y de los aciertos y errores, aunque se apoya en revistas especializadas e internet. Observa también los modelos reales para tomar los detalles. Siempre está aprendiendo.
Al gustarle los aviones le gusta manejar cualquier modelo aunque disfruta más con los lentos porque se ven pasar mucho mejor. El que más le gusta de los hechos por él, es la Cadet, una avioneta de gasolina que vuela muy bien y es muy estable. Lleva mucho tiempo con ella y tiene soltura con los mandos. También le tiene mucho aprecio a su biplano, el autogiro, la Singer Prove, el Bristol y otros que ya no existen.
Posee alrededor de quince aviones en total. La mitad comprados y la mitad hechos por él. Los fabricados están más conseguidos y salen algo más baratos, aunque no demasiado. Puede tardar unas dos mil horas en construir uno, pero la satisfacción de hacerlos es mayor que si los compras. Si estás tanto tiempo construyendo un prototipo, verlo volar no tiene precio, se siente un pellizco al verlo planear por primera vez. El aeromodelismo consiste en diseñar, construir y volar. Hay personas que no vuelan por no romperlos. Los golpes van unidos al aeromodelismo.
Los materiales que usa son la mayoría reciclados. El 80% es madera de balsa porque es muy útil en todos los sentidos. También usa pino, madera contrachapada (ocumen) cuando son modelos de mayor envergadura. Actualmente existen materiales modernos como la fibra de carbono o la fibra kevlar que son ligeros pero muy costosos y poco manejables. Las piezas móviles las fabrica él mismo. Los motores los compra de China por internet que son los más baratos. Tiene aparatos con motor eléctrico y de gasolina.
No pertenece a ningún club porque sus obligaciones no le dejan demasiado tiempo para dedicárselo. Vuela por libre en el Villar en lugares despejados, aunque sí va invitado a concentraciones a Écija, y sobre todo, tiene muy buenas relaciones con los compañeros de Palma del Río. No se pierde ninguna exhibición, aunque él no vuele su avión.
Ahora está fabricando una avioneta Piper Pawnee. Un modelo para trabajo agrícola, la tradicional avioneta de fumigar, que él veía desde pequeño y que ya no se ve por los cielos, porque ha quedado obsoleta. Ha podido entrar a Faasa a través de un amigo y le ha hecho unas 90 fotos a un modelo real de los que hay allí estacionados. Los planos los consiguió a través del presidente del Club de Aeromodelismo de Écija a los que le hizo una copia. Está empleando balsa, pino, contrachapado (marquetería) y en sitios claves contrachapado laminado que es más duro sobre todo en la bancada del motor. Fibra de vidrio para tapar el motor y la carena. El forrado del avión es un entelado adhesivo que se extiende y se adhiere dando un aspecto real. Si el peso final es de 12 ó 13 kilos el motor que necesitará será un motor de 50 cc de gasolina.
Cuándo le preguntamos por el coste de esta afición nos dice que “lo que cada uno quiera gastarse, en el aeromodelismo puedes construir un avión de papel que no tiene coste alguno, o los fórmula uno del aeromodelismo que son los cazas”.