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¿Qué es la crisis económica?, por Juan García Galea

¿Qué es la crisis económica?

¿Por qué nos afecta las crisis económica?

No sabemos cómo hemos llegado a esta situación económica actual en España, pero lo cierto es que estamos aquí. Estamos al tanto de conceptos económicos como prima de riesgo, mercados financieros, endeudamiento, especulación, pero sentimos que son los condimentos de un potaje que no hemos sabido manejar a nivel de país y del cual estamos deseosos de salir, pero parece que no va a ser fácil ni rápido, según nos dicen quien nos dirigen.

Una pequeña introducción a las causas actuales, pasaría por tener claro que no es una sola la causa por la cual, la llamada crisis económica, se ha acentuado de forma en que lo ha hecho. Mencionaré algunas, pero seguramente existirán algunas más que se nos escapa a los que creemos entender de microeconomía y de economía de pequeña y medianas empresas y no tanto de la macroeconomía o economía de Estados.

Ciertamente para mí, la causa principal por la que España está en esta situación, y no en otra, es por la relajación o falta de diligencia de los que nos importa este país, repartiendo por supuesto, esta responsabilidad según la capacidad que tenía cada cuál en su ámbito de influencia. Si bien es cierto, que nuestros dirigentes, son los primeros que han hecho dejación de sus funciones de velar por lo público, pensando o creyendo que la “cosa” funcionaba más o menos sola guardando unos mínimos de funcionamiento bajo el paraguas de nuestra pertenencia a la U.E., lo cual nos aseguraba un presente y un futuro claramente prometedor. Pues no, se relajaron y no fueron diligentes, ya que crearon un Estado gigantesco, con unas estructuras sobredimensionadas, sin arreglar problemas estructurales endémicos en nuestra economía (balanza exterior negativa, falta de competitividad, poca influencia en los poderes decisorios en la U.E.), y así hasta decenas de asuntos importantes, los cuales, a nosotros españolitos de a pie no deben importarnos demasiado, pero sí debían de ser el caballo de batalla de las personas a las cuales delegamos la función de gestionar estos asuntos y a los cuales parece que no prestaran todo el interés que requerían.

Estos factores son los que depende de nosotros, pero seguro influyen en la información de lo bueno y lo malo en la economía, la inevitable devaluación del cambio peseta-euro, que nos afecta sólo en España vía bajada de salarios y paro que quizás se podía haber encauzado de otra manera si la unión económica previamente hubiera sido fiscal y financiera, etc. Estos últimos quizás se escapa a la acción de nuestros gobiernos, por lo general lentos y poco habituados al cambio, pero lo que sí se pedía de ellos se aprecia que no se han puesto “las pilas”, y quizás estaban pendiente de otras cosas que no es por lo que los pagamos entre todos.

Esto le toca a nuestros dirigentes, pero los que estamos abajo tampoco hemos actuado con diligencia y ciertamente con relajación en la economía que nos afecta directamente. ¿Qué quiero decir?, pues no solo que aquel funcionario que sabe que cobraba más que bien, no se preguntara ¿de dónde salía tanto dinero para mantener a tantos como él?, o aquel empleado de cajas de ahorros jubilado con 42 años que se diría ¿de dónde sala esto para pagarme?, o aquel militar de la transitoria que cobraba de allí y de aquí, de aquel empresario cuya empresa no productiva dependía de las subvenciones de turno, de aquel particular con más cosas de las pe puede mantener pero como todos lo hacían era lo “normal”, y así jueces, periodistas, etc. Es decir, casi todos nosotros que hemos abarcado más de lo que somos capaces de general en el ámbito laboral y ahora sufrimos las consecuencias. Nos hemos relajado y no hemos sido diligentes. Es cierto que no existen duros a cuatro pesetas, lo sabíamos pero nos hemos dejado llevar.

Existen precedentes históricos que nos recuerdan que esto mismo que nos pasa ya ocurrió en más de una ocasión en el pasado pero está claro que no aprendemos de los errores de nuestros antepasados, se ve que aprendemos mejor “a base de tortas”. Ya en el siglo XV, la zona catellano-aragonesa de España pasó por una situación muy similar a la actual, con unas instituciones públicas muy infladas, devaluación de la moneda, prestamos públicos para pagar funcionarios, exceso de endeudamiento y así un largo etc. Que parece que uno está leyendo a la Merkel o al Van Roun Puy, en vez de a Pedro el Grande o a Jaime I. Esto es lo de menos, lo que sí nos debería importar es que la historia también demuestra que si tardaron en tomar medidas, las salidas de las crisis fueron largas y penosas (hablamos de décadas, no de años).

Las consecuencias actuales de la crisis actual están claras, familiares con hijos sin presente ni futuro cercano, jóvenes formados pero sin experiencia ni proyecto de vida, abuelos volviendo a ser padres económicos de sus hijos y sus nieto0s, etc. En resumen un drama social que gracias a Dios está atenuando porque todo no lo hemos hecho mal, y existen mecanismos en el Estado que nos dan protección y el paraguas real de la U.E. que ciertamente nos apoya inyectando liquidez en nuestra economía, aunque aún parece que no lo notamos. Si no fuera así, las consecuencias hubieran sido mucho peores ya que estaríamos “solos ante el peligro”, de los especuladores que todos sabemos no tienen entrañas ni corazón con los problemas de las personas y las familias.

Las posibles salidas a la situación actual, me lleva a decir, que las mediadas más o menos impopulares, según a quién le afecte, el clima de tensión social se está creando, espero que no hagamos política con el futuro de nuestros hijos, las actuaciones de apoyo de la U.E., a mí personalmente me dan motivos para tener esperanza. Tengo esperanza porque ya conocemos nuestros problemas, nuestros dirigentes unos y otros han tomado y están tomando medidas para arreglarlo y que no se reproduzca en el futuro, y ciertamente tanto tato ellos como nosotros, los de abajo, aprecio que estamos siendo diligentes, pero ser más y mejores profesionales, más solidarios y menos egoístas con nuestros problemas comunes a los cuáles tenemos que atajar unidos y por supuesto en ningún caso estamos en absoluto “relajados”.

Juan García Galea

Economista colegiado nº 852