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Un nuevo miembro de la familia

Una mascota, lejos de ser simplemente un animal, fácilmente pasa a formar parte de nuestra familia una vez adoptados. El momento en el que se adquieren mascotas es muy importante, adquirimos un compromiso por muchos meses o años, en función del animal que se elija, para cuidar de un amigo muy especial, o bien un compañero de trabajo en el caso de algunos caninos, incluso nos proporcionan defensa en ciertas ocasiones.
Encontramos perros, gatos, aves, peces, reptiles o roedores, todos ellos son lo suficientemente importantes durante el tiempo que permanecen con nosotros. Podríamos adquirirlos en tiendas de mascotas, existiendo multitud de razas y especies, diferentes comportamientos, colores y tamaños. Aunque también tenemos la posibilidad de adquirirlos en otros lugares, probablemente sin gasto económico, pudiendo ser adoptados de refugios, protectoras de animales, asociaciones u Ong e incluso de familias que han tenido recientemente camadas y las ofrecen en adopción.
En el caso de elegir un cachorro o un gatito, los preferimos de no mucha edad, la mayoría de las veces animales jóvenes, y tendríamos de conocer algunos aspectos con el fin de preservar la salud de estos animales. Deberíamos de informarnos sobre la especie o raza de elección, todo lo que se pueda saber sobre comidas que ofrecerle, alimentación o requerimientos nutricionales, cuidados que proporcionarle, enfermedades, comportamiento,… y sería ideal pensar también el lugar donde la mascota podría vivir en casa, cuánto espacio se destinaría a ella, dentro o fuera de casa, y cuánto gasto podríamos a asumir periódicamente. En el momento en el que hayamos pensado estos aspectos decidiremos exactamente qué animal escoger.
Ya decidido debemos saber que aunque siempre se prefiere un animal cuanto más joven mejor, en el caso de perros y gatos, no sería lo más recomendable separarlos de su madre muy temprano. Podemos encontrar varias razones para no hacerlo pero dos importantes serían, por un lado la buena alimentación que están recibiendo los cachorros por parte de la madre, una alimentación de muy buena calidad, con vitaminas y minerales, cualidades de la leche materna que en muchas ocasiones no se puede suplir por alimentos artificiales, aunque existen de muy buena calidad en la actualidad en el mercado; estos cachorros y gatitos pueden crecer con mejor salud si esta alimentación se permite el mayor tiempo posible. Por otro lado estos cachorros desarrollan un comportamiento mejor al compartir nuevas experiencias entre ellos y con la madre. Realmente, muchos problemas de comportamiento futuros están estimulados por una temprana separación de y sus madres al no permitir esta relación importantísima (denominada Impronta). Unos 45 días podemos considerar como mínimo antes de separarlos.
Las cualidades, vitaminas y anticuerpos que están contenidos en la leche de la madre son adquiridos por los cachorros dentro de las primeras horas y días de vida, y estos anticuerpos junto con los que proporcionó la madre durante el embarazo, estarán en un nivel adecuado si la madre está vacunada correctamente. Las camadas gozarán de una mayor salud y mejores defensas, y por más tiempo, cuando las madres están correctamente vacunadas y desparasitadas.
Si la perra goza de buena salud y se ha suministrado una correcta prevención, la primera vacuna para los cachorros debería realizarse cuando los anticuerpos que fueron transmitidos por la madre comiencen a disminuir, esto ocurre alrededor de los 45 días de edad en adelante, y su vacunación debería ser a partir de este momento, pero por supuesto dependerá de las instrucciones del fabricante de la vacuna y de la opinión del veterinario. Antes de esta primera vacunación los criadores o las personas responsables de los animales deben dar a los cachorritos medicamentos antiparasitarios para eliminar los posibles parásitos intestinales existentes (lombrices).
Ya tenemos nuestra nueva mascota, y visitamos a nuestro futuro veterinario para que realice una primera exploración del animal. El Veterinario podría advertir diferentes signos de enfermedad que nosotros no seamos capaces. Este primer chequeo se realiza con la finalidad de que se conozcan veterinario y mascota, tomar algunas indicaciones del especialista y saber exactamente cómo está nuestro animal. Debemos igualmente pedir consejo de qué tipo de comida es recomendable para nuestro animal en concreto y qué hacer en casa durante estos primeros días. El veterinario nos lo indicará.
La comida que ha estado comiendo antes de ser adquirido no debe cambiarse bruscamente al adoptarlo, normalmente el estrés del cambio de vivienda junto con el cambio brusco de alimentación, hacen que pueda aparecer diarrea, lo ideal es mezclar los piensos nuevo y antiguo durante unos días, o no cambiarlo si es el adecuado.
Una vez estemos en casa nuestra mascota puede estar asustada, no aconsejamos elevados sonidos o movimientos muy bruscos cerca y deberíamos intentar disminuir estos efectos con susurros, caricias y movimientos lentos. En estos primeros días, nuestra mascota hará sus necesidades donde pueda, y debemos intentar siempre indicarle hacia dónde dirigirse para ello, donde decidamos que sea el lugar apropiado. Podríamos cogerlo suavemente mientras está haciendo sus necesidades y llevarlo al lugar elegido, donde habremos colocado un papel de periódico, pañal,… en el caso de los perros, o caja con arena en el de los gatos, o cualquier material que consideremos que se puede usar como “baño” por nuestra mascota. Permanecer con él hasta que haya terminado de hacer sus necesidades y después recompénsalo con una caricia o premio. Días después será más fácil y finalmente lo hará en el lugar indicado por sí mismo.
Es muy importante ser informados del plan vacunal y cuándo serían necesarias las dosis, y saber cómo de importante es respetar estas fechas. La salud de nuestra mascota es la recompensa.
Estos días deberíamos igualmente interesarnos en saber cómo hace nuestro animal sus necesidades, cómo son las heces, si existe tos, picor, si se rasca o no, si muestra algún signo de dolor, etc. con la finalidad de comentárselo a nuestro veterinario antes de que la siguiente vacuna sea suministrada. ¡Y, a disfrutar de tu nuevo amigo!