Sindicar

La Fuente y El Lejío, por Jose Antonio Carrasco


Aunque escriba este artículo en número singular, bien tendría que estar identificada toda persona que esté leyendo estas humildes líneas. Porque a mí me duele mucho lo que se ha hecho y se está haciendo con la Fuente y el Lejío. Sé lo que me duele a mí pero no sé lo que le puede doler a otras personas.

La Fuente y el Lejío fue mi primera escuela de deportes durante mi infancia, allí hice mis primeros regates con el balón, también fue mi primera escuela de Judo, allí me echaba las primeras luchas con los amigos de la infancia (Ricardo, Rodrigo, Antoñín, los dos Ramones, mi hermano y el Rano, Serafín, El Gallito, Manuel Dugo, Juan Manuel, Antoñito el Panadero, Eugenio el Misto, Agraciano, La Kabra, Miguel el Lotero, José El Conejo y muchos más). El estilo ochavillero de lucha me gustaba mucho más que el que he aprendido en las escuelas Japonesas o Chinas.

Recuerdo también que cuando le quitaron el techo a las pilas de la Fuente, quedaron los hierros cilíndricos que hacían de postes y los travesaños de madera que sostenían el techo, esas fueron las primeras porterías completas que tuvimos ya que hasta entonces solamente las teníamos con dos piedras delimitando la portería y siempre teníamos dudas, la bola siempre entraba.

¿Quién hizo la barbaridad de destruir el único monumento histórico que hubo en Ochavillo Del Río, testigo mudo de nuestros recuerdos buenos y no tan buenos de nuestra querida infancia y construir un monstruo de fuente en su lugar? “Es lo que menos me importa”, lo que verdaderamente me importa es que no se gaste ningún euro más de las arcas públicas en arreglar una fuente que no nos gusta a la mayoría de ochavilleros (en la memoria de todas mis conversaciones sobre la Fuente de Ochavillo, aún no recuerdo a nadie que haya dicho que la Fuente es muy bella), en cambio casi todos dicen que echan mucho de menos aquel Pilón y aquellas Pilas cubiertas por un tejado típico de aquella época.

Mi deseo, como el de la mayoría de ochavilleros es que se derribe esa Fuente y en su lugar se construya otra (si no se puede reconstruir igual, que se reconstruya otra que por lo menos se le parezca un poco). Solamente pido que se haga justicia a la memoria de las personas mayores que ya no están con nosotros y a las que aun quedamos como testimonio vivo de nuestra corta Historia. Existe una frase hecha que es muy común por esta comarca y pienso que también más lejos, que resume el pensamiento de la sabiduría de nuestros pueblos, “el que rompa, paga, y recoge los tiestos”

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Dos generaciones de futbolistas

Muchos deportistas y aficionados colonos, palmeños y de otros pueblos de nuestra comarca recuerdan aquella generación de futbolistas cuarentones que tenían un buen nivel técnico y físico y que consiguieron múltiples triunfos deportivos.

Entre ellos destacó el equipo de futbol sala: El Kabra (ganaron muchísimos maratones importantes, especialmente en Palma Del Río) en ese equipo jugaban: Pirolo, Valenciano, Rubio, Moyano, El Cabrero, el Carrasco, el Misto y algunos más. No voy a decir que eran imbatibles, ya que de eso no existen. Pero cuando estaban “enchufados” volvían locos a sus rivales.

Los guardametas de aquella época no dormíamos tranquilos cuando teníamos que enfrentarnos a ellos. Al Cabrero le teníamos mucho respeto porque cuando la enganchaba bien nos ponía las manos bien calentitas y a algunos les doblaba manos o dedos. Ahora estos dos ex futbolistas se dedican a otros asuntos que requieren algún sacrificio, ya que se dedican a llevar a sus hijos varias veces a la semana a los entrenamientos en las instalaciones deportivas del Córdoba y algunos de los torneos que se celebran en el resto de España, como estos dos que se celebraron durante la Semana Santa en Mallorca y Tarragona.

Alfonso Castel González también se dedica a llevar a su hijo. Delantero alevín del Córdoba; que ha sido campeón y ha marcado un gol, entre los equipos que eliminaron. Uno de ellos es de Corea del Sur, jugaron la final con UE Rapitenca. Y fueron elegidos como la mejor afición del torneo, y que recuerdan que el público tuvo un comportamiento exquisito.

Antonio A. es benjamín de segundo año, ha sido tercero en un torneo en Mallorca, marcó cuatro goles (el último fue un centro-chut que entró después de que lo estamparan contra el banquillo lesionándolo, aunque levemente). Juega en el mismo equipo que Alberto Gamero y Alejandro marcó un gol, además de ser elegido mejor jugador del torneo. Eliminaron al Atlético de Madrid, Santa Ponza, Valencia y fueron eliminados en semifinales por el Mallorca en la serie de penaltis.

¡Enhorabuena Campeones!