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‘Susurros de la naturaleza’


Marcos Mengual es el nombre artístico de un joven artista de La Peñalosa que descubrió, a una temprana edad, su pasión por el arte de la escultura durante unos simposios celebrados en Fuente Palmera. En estos momentos, Marcos se encuentra ultimando su última pieza, una obra de grandes dimensiones con la que participará en el Festival de Arte Contemporáneo ArtSur 2016, del 3 al 5 de junio en La Victoria.
Hemos tenido la oportunidad de hablar con el escultor colono para que nos explique más acerca de este interesante proyecto, así como de su trayectoria como artista.

Marcos, ¿con qué proyecto vas a participar en el festival ArtSur?
Voy a participar con un proyecto que es una crítica al maltrato que sufre la naturaleza a manos del ser humano, y al mal uso que se hace de los ecosistemas hoy en día. Es una crítica, pero también una labor de concienciación: quiero que el espectador se conciencie y participe de cuidarla un poco, para que las próximas generaciones puedan disfrutar de la naturaleza.

¿Cómo se va a llamar el proyecto?
Susurros de la naturaleza. Físicamente, la escultura es una mano que sostiene una oreja y que está haciendo el típico gesto que hacemos los humanos cuando queremos escuchar algún sonido, y lo que quiere expresar es que la naturaleza nos da llamadas de atención, nos lanza mensajes. ¿De qué forma? Pues con los cambios climáticos, con la desorientación de los animales… Este año, por ejemplo, me encontraba trabajando en la aceituna, y había casi 30ºC de temperatura en pleno diciembre, algo que no era normal. Eso ya es una llamada de atención para mí y para cualquiera que ponga atención.
Entonces, como este año el tema del festival eran los ‘espacios no visibles’, pues yo escogí la naturaleza como espacio no visible, porque es un espacio que está ahí, que es visible, pero al que nadie le presta atención. Lo que quiero es hacer una llamada de atención sobre eso.

Es un concepto interesante; además, vivimos en un momento crítico…
Ya llevaba tiempo queriendo trabajar sobre esto porque, como vivo en una aldea, la naturaleza y el campo siempre han formado parte de mí y, entonces, cuando ves que sufren, cuando ves en tu propio pueblo cambios, cosas que no estaban cuando eras pequeño… En fin, llevaba tiempo queriendo hacer algo así y ArtSur me ha dado esa oportunidad. Además, los artistas, aparte de hacer arte porque nos gusta, también podemos concienciar a los demás a través de nuestra obra.
Para mí es un reto, llevo muchos años sin hacer escultura en gran formato. Siempre las he hecho en el taller de mi jefe, o con algún compañero; esta es la primera vez que estoy haciendo un gran formato solo. Me proponía un reto y que, cuando la gente vea la obra, capte la idea. Quería hacerla simple, que a simple vista se pudiera captar el mensaje.

¿Qué técnicas escultóricas vas a utilizar, qué materiales…?
Pues, básicamente, lo que vamos a hacer es modelar: se modela con barro, la típica arcilla de siempre. Partimos de una estructura metálica que va a sostener la arcilla porque, al ser un gran formato, va a tener mucho peso y se tiene que sostener. Entonces, comenzamos a modelar partiendo de una pequeña maqueta y, una vez ya está el modelado, pasamos a las técnicas de vaciado. Son las técnicas de moldes y reproducciones; concretamente, vamos a utilizar la de molde perdido: de ahí solo sacaremos una pieza, que va a ser pieza única. Sacaremos el molde y reproduciremos, en este caso, en resina de poliéster, por ser un material que es ligero, resiste los fenómenos atmosféricos y suele durar bastante.

¿Dónde va a estar ubicada?
La zona en la que va a estar ubicada es en unos caminos que ArtSur y La Victoria quieren hacer en un futuro una especie de caminos rurales, para que la gente los utilice para andar... Está situado cerca de la Virgen de la Torre.

¿Por qué ese sitio en concreto, lo has elegido tú?
Sí, lo he elegido yo. Como quería transmitir un mensaje sobre la naturaleza y el maltrato hacia esta, pues yo creí conveniente que la escultura debía estar en la naturaleza. Además, al llamarse Susurros de la naturaleza y al tener una relación con esos sonidos provenientes de ella, quería que estuviera en un espacio abierto, donde hubiera arboleda, campo, porque captaría mejor los sonidos en el silencio del campo.

¿Cómo surge participar en el festival?
Pues el año pasado ya participé fuera de cartel. Contacté con Sebastián [el comisario] a través de una profesora de la escuela Dionisio Ortiz. Yo quería hacer por Fuente Palmera unas jornadas de talla en piedra, se lo comenté a una profesora y ella me dijo que, viviendo cerca de La Victoria, por qué no hablaba con un antiguo alumno que iba a organizar un festival.
Me pasó el facebook de Sebastián, nos pusimos en contacto y el año pasado me invitó a participar en el festival con una obra fuera de cartel. También estuve ayudando a un escultor portugués, Rui Abibe, y ahí empezó todo. Este año se puso en contacto conmigo, me invitó a participar, esta vez dentro del cartel, y ya presenté el proyecto y mi idea.

¿Habías participado antes en otro festival?
No, es el primer festival en el que participo; además, tengo la suerte de tenerlo en la zona, cerca.

Por otro lado, ¿cuándo empezaste a interesarte por la escultura?
Básicamente, desde niño –cualquier artista te va a decir eso- sabes que te gusta. La primera tendencia es siempre coger un lápiz y dibujar, pero no tenía pensado dedicarme a esto. Luego, en los simposios de escultura de Fuente Palmera –por esa época tendría unos 14 o 15 años, me dedicaba más al grafiti, la pintura mural…- fue el primer contacto que tuve personalmente con la escultura. Iba muchas tardes a ver cómo trabajaban los escultores y me llamaba mucho la atención. Un escultor que había allí me veía todos los días y se dijo: “este niño tiene interés”. Un día, estuvo probando con unas gradinas, estaba dando textura a las esculturas, y me dijo: “¿quieres probar?” Me dejó probar y, desde entonces, me di cuenta que dentro del arte, la escultura era lo mío, y ya poco a poco fui encaminándome hacia ella.

Luego, ¿qué hiciste?
Pues terminé 4º de la ESO aquí, en Fuente Palmera, en el IES Colonial. Al principio, pensaba en quitarme de la escuela pero, una profesora de dibujo, Lola, me hizo ver que, a través del arte, podía continuar. Me comentó que había bachilleratos artísticos; yo, que venía de una aldea, no lo sabía. Me dio un listado de pueblos y ciudades en las que había bachillerato artístico, entre ellas, claro, Córdoba capital, con dos escuelas de artes. Ahí fue cuando decidí hacer el Bachillerato Artístico en Córdoba. Visité las dos escuelas, Mateo Inurria y Dionisio Ortiz, pero cuando llegué a esta, vi que su ambiente me transmitía más que el de la otra: más pequeña, más familiar... Y decidí echar allí la matrícula. Hice los dos años de Bachillerato y, en ese tiempo, fue la primera promoción del ciclo de Escultura. Entonces, al terminar, había visto lo que se hacía en este ciclo, ya tenía un interés a través de lo que me ocurrió en el simposio y, por todo eso, me decidí a hacer escultura, aunque durante el bachillerato me estaba encauzando para hacer, en principio, arquitectura. Pero, a última hora, cuando tuve que tomar la decisión, me tiró más la escultura, ¡sentí la llamada! (risas). Terminé en 2009, y me he dedicado a hacer mis trabajos, pero también a trabajar en lo que sale –en el campo y en otras cosas- porque hoy en día vivir del mundo del arte es muy complicado. Tienes que sostenerte apoyándote en otros trabajos.
Y, luego, trabajando con Lauren García, un escultor de Albacete, con el que hice las prácticas de escultura. Desde entonces, este hombre me llama cuando tiene más trabajo, para apoyo, y echo unas temporadas con él. Se dedica a la talla en piedra.

¿Vas tú a Albacete?
Sí, voy a trabajar allí en su taller. Siempre le estaré agradecido, fue la primera persona que me dio una oportunidad y mi maestro, mi mentor, es de quien yo he aprendido, básicamente, todo lo que sé de escultura, especialmente de la técnica de talla en piedra.

Aparte de la talla en piedra y modelado, ¿qué más técnicas utilizas?
Pues de todo, intento nutrirme, aprender de todo. Algo que veo nuevo, intento absorberlo, aprenderlo y aplicarlo a lo mío. Además, me encanta la investigación de nuevas técnicas. Por supuesto, modelar, vaciar –me encanta el vaciado-, talla en piedra, talla en madera; he hecho algunas cosas con materiales reciclados… Vamos, no me suelo cerrar a nada, no me encasillo en determinados materiales o técnicas; hay ciertas esculturas a las que aplico a un material que he visto y se adapta a lo que estoy buscando.

¿De dónde sacas tus ideas?
Pues a veces, simplemente, no las tienes, empiezas a trabajar, a modelar por modelar, y te das cuenta, cuando llevas una hora, de que de ahí está saliendo algo. En ese momento, cambias el chip. Me gusta trabajar de esa manera improvisada, porque la misma obra te va encaminando, te va diciendo por dónde quiere ir. Entonces, te tienes que fusionar, por decirlo de alguna manera, con ella.
Y, luego, hay otras veces en que ya las tienes preconcebidas, como la de ArtSur, con las que quieres transmitir una idea, y vas trabajando sobre esa idea: de qué manera la obra puede expresar tu mensaje de la mejor forma para que el espectador la capte.
Otras veces, a lo mejor vas andando por la calle, o pueden salir ideas de una conversación… A mí ha habido veces en las que han salido de una palabra, o del estado de ánimo que tengas en ese momento, o vas paseando y, de repente, ves algo que te llama la atención… Pero, como decía Picasso, no sé lo que es la inspiración pero, si viene, ojalá me pille trabajando. No sabes de dónde te va a venir, simplemente te viene y hay que aprovecharla.

¿Estás trabajando en algún otro proyecto?
Ahora mismo, sí, estoy haciendo una colaboración con un pintor de La Carlota, Antonio Hermán Zurita; nos conocimos a raíz de ArtSur2015, me gustó su trabajo y supongo que a él le gustó el mío (risas). Yo me quedé enamorado de su pintura, sus ilustraciones; entonces, vi que tiene unos diseños, el pez olivo, que quería pasar a escultura. Le dije que se lo podía hacer, ahí estamos colaborando. Esa colaboración me ha aportado mucho: su experiencia, su punto de vista como artista a lo largo de los años… es un artista que me ha animado mucho a seguir en esto, a luchar. La gente que empezamos nos encontramos con muchas dificultades en el camino. Hay puntos en los que te quieres rendir, decides dedicarte a otra cosa… pero él me ha dado apoyos para ser constante y trabajar mucho.

¿Qué autores son referentes para ti?
Tengo unos cuantos que me gustan mucho, sobre todo escultores españoles. España ha dado escultores muy potentes, como Chillida, Juan Muñoz, Jaume Plensa, Richard Serra; también Giacometti… son a los que suelo seguir más.

¿Qué técnicas te gustaría aprender?
La cerámica. Algunas veces he “tonteado” con ella, he trabajado de forma superficial; en un futuro, me gustaría poder profundizar en ella y mezclarla con la escultura. La cerámica es una técnica milenaria y trasmite esa poesía... es algo que me gustaría probar.

¿Hay algo que quieras añadir?
Quiero invitar a la gente a que vaya a ArtSur, no solo a ver mi obra, sino a ver la de todos los artistas que van a asistir. En esta zona, me pareció raro encontrar este festival, y creo que Sebastián está haciendo un grandísimo esfuerzo en traer el arte a zonas rurales como esta. Lo acerca y, quieras o no, aporta que el pueblo tenga más conocimiento y cultura sobre el gremio de los artistas.
Invito a todos los habitantes de la zona a que asistan a ArtSur, creo que les va a gustar. ¡Ah! Y a que lleven a sus niños, porque es posible que tengan un artista en potencia. Lo primero es concienciar a los niños; yo, al ser de un pueblo tan pequeño, de niño no tenía a nadie que me incentivara, he tenido que abrirme camino solo, y festivales como ArtSur acercan el arte a zonas en las que no hay oportunidades como en una ciudad, donde hay museos, más festivales… Puede ayudar a que las siguientes generaciones estén un poco más formadas en el mundo del arte.